Acá estás
Inicio > Reseñas > Eventos > Ñoño Party: La premisa para el ñoño culto de los 90

Ñoño Party: La premisa para el ñoño culto de los 90

El pasado 29 de abril tuvimos un par de eventos que cubrir y un tercero en la noche, este último no nos llamaba mucho la atención, con la frase “ñoño party” y ubicado en el bella, lo primero que nos llegaba a la mente era un bar con copete temático, consolas y alguna pista de Digimon que sonaría de fondo. Pero para nuestra sorpresa, no fue así.

Cuando descubrimos la dirección y el cómo llegar (nada difícil la verdad y de paso conocimos unas cuantas calles más por el bella), nos topamos con la Casa Bom, Bombero Núñez #274. Una puertita simple y un cartel que colgaba al lado anunciando a los encargados de darle vida con música a la cosa. Detrás de la puerta, nos llamaba el murmullo de un buen ambiente y mucha gente coreando lo que se tocaba de fondo; así que avanzamos por un pasillo angosto con salida a dos piezas, la de la izquierda vacía y la de la derecha con unas 4 mesas con puestos de ventas ñoñas, chapitas, stickers y una que otra figura. La música sonaba más fuerte y la gente comenzaba a aparecer. Continuando por el pasillo, te topabas con el “portero”, claro que Mad Squad era prensa, “pasen no más cabros” y ahí estábamos. Después pasamos a la zona del bar, donde había una barra y un compadre te vendía copete, pero ¡wait, my men! En el mismo espacio había mucha gente, un par de sillones, sillas y mesas con consolas: Street Fighter, Smash, Mortal y ya no recuerdo que más. Loco, que bueno el espacio, era crear el típico ambiente de carrete que uno se hace en la casa con los amigos.

Pero eso no era todo.

El último espacio del local era el que creaba y generaba toda la magia y lo que transformaría esta fiesta ñoña en la ÑOÑO PARTY. En un patio de no más de 5×6 metros se alzaba en ese momento Pokérus, quien junto a unos videos que traía acompañaba su progresiva y hasta psicodélica versión de varios temas originales de Megaman y otros. Fue ahí, metido en un montón de compadres con copete en mano y cabeceando al ritmo de la conquistadora música, que se nos prendió la ampolleta, nos pegamos el alcachofazo, nos pusimos más Vivaldis y menos Pavarotis… ¡era una tocata!

Estábamos en una tocata ñoña, donde podías tomar, jugar consolas y escuchar (puede sonar subjetivo, lo sé) la mejor música que he escuchado hasta ahora.

 

Lamentablemente, llegamos a los últimos temas de Pokérus y ya habían pasado por escenario unos cuantos otros músicos, lo que no restó participación de la gente y que siguiera el… leseo. ¡Yapos, cabros! Nos pusimos manos a la obra y sacamos el saludo para el video, unas cuantas tomas y, habiendo terminado eso, nos lanzamos al mosh cuando salió al escenario Jazztick. Una banda que cuenta con un carisma de aquí al cielo. Escuchar tus temas clásicos de niñez con un agradable y bien tocado jazz de verdad que te abre la mente y te deja en claro que ya no eres ese niño pequeño de antes que disfrutaba poco y nada esos estilos de música. Es ahora, que eres el “ñoño de los 90”, orgulloso de ser un ñoño y que puede gozar de todas esas cosas. Jazztick dejó la vara bien alta con todo su repertorio, no hubo tema que el público no vacilara y no coreara cuando se pudiera. Los amé, su presentación admirable (4 tipos de negro, con gorros negros y una franja de color que combinaba con sus corbatas), el contacto con el público siempre en la buena onda y, por sobre todo, su producto bruto; esa era la mejor forma de escuchar esos viejos temas de 8 y 16 bits que ahora suenan “raro” y transformalos en una nueva pieza disfrutable para todos los oídos.

Una vez terminaron, nos mandamos un par de entrevistas para preparar el material y cachamos que era momento de que el dueño de casa (en este caso el organizador del evento) se presentará. Los Ludópatas de la Seducción, como se hacen llamar, son un grupo de 7 cabros que se visten al estilo Nintendo retro, con Mario, el Mario verde, Donkey Kong, Link y otros bien buenos que tocan al buen estilo funk chileno, ¿o sea? O sea que nos dieron rock, cumbia y todo ritmo vacilón que se te ocurriera mientras sus guitarras, bajos, teclados y hasta saxo, trompetas y flautas sonaban para darle power al mosh que se apelotonaba en medio del patio.

También venían con un dinamismo dentro del grupo que se contagiaba al público y te hacía sentir parte de todo lo que ocurría. Su carisma, loco, de verdad la tenían.

Cuando pararon de tocar y la cosa se calmó un poco, anunciaron al siguiente Dj responsable de continuar con la rumba, pero ya se nos hacía tarde y era hora de partir. Hicimos el cierre de la nota y partimos rumbo a lo desconocido… mentira, nos fuimos a tomar mientras discutíamos lo bueno que había sido: una tocata ñoña, con música de los 90, donde venden copete y, además, todo el público está prendido. Era exactamente lo que veníamos buscando desde hace tiempo, algo realmente enfocado en nuestra edad.

Si tienes la oportunidad de ir a escuchar a alguno de todos los músicos que fueron a animar la Ñoño Party o ir a la siguiente versión, solo te puedo decir: NO TE LA PIERDAS POR NADA EN EL MUNDO.

Originalmente esta nota iba a ser algo más preciso, pero no se puede ser corto frente a algo tan grande y bueno.

A continuación, les dejamos la nota del evento, enjoy 😉

Comentarios

Comentarios

Top