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Comic Ink 2017: Cuando encuentras algo de calidad

Cada vez que se anuncia un evento con alguna temática o cercano a lo ñoño en la Estación Mapocho, te esperas algo de bajo estándar y que no te sorprenderá para nada.

Gracias Comic Ink por librarnos de este mal.

El pasado 10 y 11 de junio se celebró la segunda versión de la Comic Ink Tattoo Convention con temática de Star Wars. Un evento que reunió tatuadores de todo Chile, hasta hubo un puesto con amigos de Perú. Todos maestros en fullcolor, black & grey, watercolor, dotwork, realismo, tradicional, neo tradicional y oriental; categorías que compitieron ambos días donde el tatuador ganador se llevaba montones de regalos con reconocimiento y el tatuado obviamente la experiencia y la obra de arte arraigada a su piel eternamente.

 

Los pasillos del evento, todos blancos y bien ordenados, centraban a los tatuadores en medio de todo, dejando en claro cuál era el fuerte del evento (además de contar con fuentes de agua y desinfectantes, junto a la acreditación del Seremi de Salud). A la izquierda tenías un pasillo con ilustradores conocidos que presentaban su arte, como Madeline Boni y Genzo, figuras del juego de cartas chileno Mitos y Leyendas. No podían faltar otros clásicos como Manuel Rodríguez Papic, más conocido en nuestros corazones como el Sr. Lapiz, clásica figura de Cachureos y maestro del dibujo rápido. Junto a este pasillo, la temática no quedaba olvidada y podías encontrar puestos de exposición con figuras de La Guerra de las Galaxias, un Darth Vader que se paseaba para las fotos y artistas que inmortalizaban personajes clásicos de la saga.

 

Para los que iban enfocados en el tatuaje y todo su mundo, podían pillarse con estands que ofrecían insumos variados, desde tintas de todos los colores posibles hasta maquinas personalizadas hechas en el mismismo sur de chilito. No faltaron los espacios con poleras, juegos y otros tipos de merchandise para lo que querían variar la vista.

 

Hasta acá, suena todo maravilloso. Es porque así lo fue.

Si bien la convención tuvo una llamada enorme y la asistencia fue del mismo tipo, los pasillos nunca se atestaron hasta quedar inmovilizados. Todo estaba hecho para que el flujo de gente continuara y pudieras disfrutar de todo sin perderte de nada. Planeado, no lo sé; pero sirvió para que pudieras echar un vistazo a todo y no quedaras con la sensación al final de haberte perdido de algo. En conjunto con eso, AniXgames tuvo su rincón de videojuegos y competencias para los fanáticos; si bien no tiene relación con el mundo del tatuaje, era el espacio perfecto para que los ñoños gamer pudieran sentirse completamente satisfechos. Para lograr totalmente esto, al otro lado del escenario había un espacio geek para comprar figuras, cartas, juegos de mesa e incluso poder jugar algunos de estos ahí mismo. La guinda del ñoñismo fueron las tiendas como Okasan Store que traen figuras, tazas, llaveros y cuanto te imagines del mundo nipón, así nadie se iba si sentirse atendido.

 

Cada tarde/noche (que rico el horario de invierno) se daba cierre con la competencia de cosplay y la de tatuajes. Excelentes exponentes en cada área representaban lo mejor de su arte y se iban a la casa con los brazos llenos en regalías.

Un evento que de principio a fin cumplió con todo lo prometido. Incluso, antes de llegar la fecha de inicio, su trabajo en publicidad se enfocó principalmente en anunciar a los tatuadores asistentes, la distribución de los puestos y los horarios de cada presentación en el escenario. La información fue fuerte y clara, algo que otros eventos deberían comenzar a envidiar y copiar (sobre todo, los que se hacen en el Mapocho, cof cof).

 

 

 

 

 

 

 

Para dar cierre a la nota, queremos resaltar que el acceso fue siempre expedito y permitido para todo bolsillo. Cada día costaba 7.000 pesos chilenos y existía un pase doble por 10.000. ¡No había donde perderse! Nada que doliera y, claramente, consideraba el gasto dentro del recinto.

Los únicos dos puntos que podrían jugar en contra, pero que no tienen como eclipsar el evento (son nimiedades), fueron el hecho de que los baños se cerraron antes de que estuviera todo el mundo fuera y que faltó una cámara conectada a la pantalla gigante al momento de la competencia. Para los afortunados que estábamos al frente, los tatuajes pequeños eran apreciables; pero para aquellos más atrás, resultaba casi imposible.

Si se corrigen este par de detalles, el próximo año te encontrarás con una convención (claramente es más que un simple evento) que dio con la receta perfecta para hacer algo de excelente calidad.

No puedes perderte la oportunidad de ir el próximo año (¡Odín, por favor, que haya una nueva Comic Ink!) y disfrutar de la vara más alta en los eventos del año.

 

Mad Squad Team aprueba y recomienda esto 😉

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